Gómez: colmillo electoral largo y retorcido
- 22 sept 2025
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In memoriam Rafael Santiago Campos: gran talento del periodismo, pero, sobre todo, magnífica persona.
Sería muy difícil pensar en alguien con colmillo más largo y retorcido que Pablo Gómez Álvarez para conducir por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo los trabajos que pudieran dar a luz una, si acaso no necesaria, sí muy deseable reforma electoral, que tal vez se pudiera quedar en solamente una actualización o modernización, pero en el caso del economista líder histórico de la izquierda mexicana esto solo puede percibirse como positivo. Muy difícil sería —insistimos— encontrar a un político actuante y perteneciente al círculo de la Cuarta Transformación con más experiencia en la temática, pero de su participación en la conferencia matutina de la mandataria mexicana quedó muy clara una actitud incluyente y tolerante desde el gobierno, condición sine qua non para que los trabajos tengan algún sentido.
Por ello, a riesgo de caer en el pecado de la candidez política, creemos que no cabrán la desconfianza ni el “sospechosismo”: habrán todos los espacios y posibilidades para señalar y denunciar hipotéticos abusos oficialistas, y aunque podemos tener muchas críticas hacia los gobiernos de la Cuarta Transformación la deshonestidad no figura en el catálogo de los pecados gubernamentales.
Creemos que dicha percepción no es exclusiva de Café negro y, salvo extremismos críticos de la extrema derecha empresarial por todos conocidos, la confianza —no necesariamente la aprobación; aclaremos— predomina en el ámbito político del país, lo cual es el más importante prerrequisito para meterle mano a la constitución, por más que Sheinbaum continúe actuando como principal propagandista —feamente cercana a “palera”, como lo hizo ayer, pletórica de adulación, en Mérida, a despecho de su investidura actual— del emblemático macuspano.
Pero a la Cuarta Transformación nada parece afectarle, pues su amplia y sostenida base popular no es precisamente de intelectuales incómodos, así que en el mercado político-electoral el obradorismo puede darse el lujo de importarle medio cacahuate lo que opine el impresentable Ricardo Salinas Pliego.
Aunque el papel de Sheinbaum como peje-publicista sea lamentable, hasta penoso, la mala noticia para los odiadores de López es que resulta plenamente exitoso en términos populares y, naturalmente, electorales. Pablo Gómez, surgido de la marginalidad política de la izquierda histórica mexicana, perseguida y reprimida durante los gobiernos más autoritarios del priato, encaja perfectamente en la visión heroica —no caeremos en el abusivo adjetivo “mesiánica”— del Morena.
Si fuera un match deportivo, la izquierda va ganando por mucho el partido, y Gómez parece el capitán más adecuado para el oficialismo de cara a la reforma electoral.
GRILLOGRAMA
Fresa, fresa, no es…
Y que no le pongan peros
Por la combatividad
Pues fue su universidad
El tolete granadero


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